El problema
En un pueblo pequeño, la persona que lleva la cooperativa, la casa rural, la quesería o la asociación cultural es casi siempre la misma que atiende al público, hace los pedidos y cuadra las cuentas. El tiempo para pelearse con software no existe, y el software que hay está pensado para empresas con departamento de informática.
Así que todo acaba en cuadernos, hojas de cálculo que solo entiende quien las hizo y una web que se quedó parada hace seis años. No por falta de ganas: por falta de herramientas a su medida.
Nuestro enfoque
Digitalizar el mundo rural no consiste en llevarle el mismo software de ciudad con otro color. Consiste en partir de cómo se trabaja realmente allí: con poco tiempo, con conexión irregular, con mucha gente mayor y con una desconfianza más que razonable hacia lo que promete demasiado.
- Que funcione con mala cobertura. Ligero de verdad, y usable desde el móvil en mitad del campo.
- Que se aprenda en una tarde. Si hace falta un curso, el diseño está mal.
- Que hable el idioma del oficio. Campañas, lotes, socios y temporadas. No «entidades» y «flujos de trabajo».
- Que los datos se puedan sacar. En cualquier momento y en un formato que abra cualquiera.
Para quién
Cooperativas y pequeños productores, alojamientos y turismo rural, asociaciones vecinales y culturales, y ayuntamientos pequeños que tienen que dar servicio con medios muy justos.
Producto en desarrollo. Si trabajas en el medio rural y esto te suena a tu día a día, nos interesa mucho hablar contigo.